La Asociación Uruguaya de la Rosa fue fundada en el año 1983  por un grupo de jardineros amateurs para incentivar el amor de la rosa en nuestro país.

Uruguay es el país más pequeño de América del Sur y se encuentra ubicado entre dos vecinos gigantes: Argentina y Brasil. Uruguay está situado en la desembocadura del Rio de la Plata en el Océano Atlántico y tiene 300 km de costa, con hermosas playas arenosas apropiadas para nadar, pescar y navegar durante el verano, desde diciembre a marzo, con temperaturas que no superan los 35 grados. Tiene una clima templado con una temperatura promedio de 12 grados en invierno (junio, julio y agosto) y el termómetro rara vez baja de cero, por lo que no tenemos nieve. Sin embargo, el clima uruguayo está caracterizado  por cambios bruscos de temperatura y muchas veces tenemos las cuatro estaciones en el mismo día! La cantidad de lluvia promedio es de 1000 milímetros al año. El Uruguay tiene una población de 3.2 millones de habitantes, siendo la ganadería y la agricultura las principales actividades.

Las rosas no son nativas en el hemisferio sur así que no existen especies   salvajes. Algunos tipos de rosales como algunos trepadores, chinensis, wichuraianas y banksiae existen en nuestro país desde varias generaciones atrás en áreas urbanas y rurales, y son ya bastante tradicionales acá.

Montevideo, nuestra capital, cuenta con un Rosedal municipal que fue inaugurado el 17 de noviembre de 1912.

Nuestra Asociación se reúne en Montevideo una vez al mes ( mirar el calendario ), con una concurrencia de aproximadamente 80 socios cada vez.  Las reuniones se realizan desde el mes de abril hasta diciembre, finalizando con una asamblea general.También se organizan paseos y exposiciones. La Asociación está dedicada a fomentar el entusiasmo  por las rosas y el conocimiento de dicho cultivo.  Se incentiva la participación de viveristas, tratando de que compartan sus experiencias con nosotros.

Hasta el momento se han creado la Filial Este, en Punta del Este (Maldonado) y la Asociación Amigos de las Rosas en Tarariras (Colonia)

Presidente de AUR Montevideo: Rosario Algorta de Carrau

Presidente de AUR filial Este: Agop Adurian

Presidente de Asociación Amigos de las Rosas, Colonia: Mirtha Martinez

 

Contacto: ilindner@netgate.com.uy

ASOCIACION URUGUAYA DE LA ROSA
Casilla de Correo 18914 Dto. 9
CP 11500 - Montevideo, Uruguay



Agop Adourian escribe sobre la Filial  Este:

 
Como ya decíamos en nuestro mensaje a los asociados en oportunidad del comienzo de actividades en el año 2009, el espíritu integrador en la Filial Este de la Asociación Uruguaya de la Rosa, con sus particularidades locales, en medio de un Organismo muchísimo más amplio y diversificado en su diseminación geográfica internacional, considera
al ser humano por excelencia como centro de acción. El ser humano que se deleita con fruición de un elemento natural que gravita abarcando un espectro de valoraciones a través de los tiempos que resulta de la interacción social , pero también en la génesis de una flor de amplísima gama que induce, a medida que nos familiarizamos con ella conociendo su razón de ser y las acepciones culturales , guarda la capacidad de generar vivencias espirituales, posibilita un desarrollo de la humanidad en lo que le es inherente: la propia condición humana,
tanto en la comunidad, como en la sensibilización de los seres individuales, propendiendo a una superación cada vez mayor en lo relativo a lo que es la propia existencia.
Hablar de la Rosa, estar con las Rosas, cultivarlas, conocer sus improntas en el Reino Vegetal, en el mundo cultural, en el campo espiritual, sus improntas societarias, etc, nos conduce, sin lugar a dudas, a ser mejores, enfrentados a algo siempre por descubrir, por valorar, por la intermediación de otras personas y en lo  singular de su internalidad en el ser interior, generando la necesidad interminable de algo que no queremos que tenga fin,  en el reconocimiento de que nos hace bien. Que nos hace mejores proporcionándonos un placer que,  en el estado actual del sistema de cosas, nos brinda un refugio que, siendo compartido, resulta en un tesoro inconmensurable.